Hay personas que te inspiran, que te marcan el paso sin siquiera proponérselo. Por eso mismo, las que más admiro no son necesariamente las más talentosas, ni las que tienen las mejores luces sobre el escenario, sino esas que siguen adelante cuando el viento sopla en contra y que nunca bajan los brazos. Son las personas que, aun después de un golpe duro, se levantan con una fuerza que estremece.




































