El arrabal no solo habla de cuchillos, faroles, burdeles, guapos, esquinas, minas, malvones y rejas... o curdas que lloran quién sabe por qué y para qué. El tango también habla del alma a la que ya no le queda barrio dónde refugiarse. Por eso me atrevo a decir que este no es un tango del barrio visto desde "el exterior" de la persona; es un tango donde el barrio se derrumba adentro del hombre.































