+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Noticias
    • Área Metropolitana
    • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
    • Política
    • Filtrado
    • Economía
    • Puerto Negocios
    • Dólar Hoy
    • Educación
    • Salud
    • Información General
    • Regionales
    • Internacionales
    • Opinión
    • Escenarios & Sociedad
    • Show
  • Deportes
    • Actualidad Sabalera
    • Actualidad Tatengue
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Clasificados
  • Contenido Patrocinado
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
    • Campolitoral
  • Servicios
    • Clima
    • Agenda Cultural
  • Especiales
    • Portada
    • Arte
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
    • Podcast
    • Radios en vivo
  • Autores
  • Quienes Somos
  • Temas
  • Alianzas
  • Comercial EL

#HOY:

Javier Milei
Maximiliano Pullaro
Colón
Unión

OPINIÓN

Reflexiones desde una perspectiva filosófica

Venezuela y la arquitectura del desamparo total

Mientras la tierra tiembla, el régimen venezolano enfrenta críticas por su inacción y la burocracia que impide la llegada de ayuda internacional urgente.

Venezuela y la arquitectura del desamparo totalVenezuela y la arquitectura del desamparo total

Jueves 2.7.2026
 16:27hs
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía

"La herida ayuda a entender que hay otros afuera de quienes depende mi vida, gente que no conozco y que tal vez nunca conozca"

Judith Butler

***

La tierra tiembla con una fuerza ciega que desconoce fronteras e ideologías, pero el derrumbe de una sociedad nunca constituye un acontecimiento puramente natural. Cuando las réplicas del sismo agitan el suelo de Venezuela y el lodo de las inundaciones sepulta barriadas enteras, la tragedia física se revela como el síntoma postrero de un colapso moral y político largamente edificado.

Los escombros que hoy cubren las calles superan la categoría de simples fragmentos de hormigón desprendidos por el azar tectónico, puesto que representan la manifestación palpable de la desidia, la osificación de un régimen que ha dimitido de sus obligaciones elementales y la crudeza existencial a la que ha condenado a su propio pueblo.

Al contemplar las cifras devastadoras que dan cuenta de más de mil cuatrocientos fallecidos (hasta el día en que elaboro este texto) y una cifra de proporciones alarmantes que supera los cincuenta mil desaparecidos, la mirada no puede esquivar la interrogante fundamental sobre la naturaleza de un poder que observa el sufrimiento de sus gobernados desde la distancia gélida de la burocracia y la sospecha militar.

En su célebre tratado de filosofía política, Thomas Hobbes esculpió los cimientos del pacto social al sugerir que la legitimidad de la soberanía descansa de forma exclusiva en su capacidad de garantizar la supervivencia de los asociados.

El pensador inglés plasmó de manera imperecedera esta premisa al señalar en su obra cumbre, "Leviatán", que el fin del Estado es, particularmente, el cuidado de la propia conservación y, por añadidura, el logro de una vida más armónica (Hobbes, 2009, p. 161). Desde esta perspectiva clásica, el Estado se justifica únicamente como un escudo contra el desamparo y la muerte violenta.

No obstante, la experiencia venezolana posmoderna subvierte de modo perverso esta lógica contractual, transformando el pacto de protección en un simulacro de dominación donde el soberano conserva el monopolio de la fuerza pero abdica de la preservación de las vidas.

Cuando la ayuda humanitaria procedente de comunidades hermanas choca contra murallas burocráticas indescifrables, y los ofrecimientos de asistencia internacional quedan suspendidos en la incertidumbre de una aduana ideológica decadente, el poder político devela su verdadero rostro: prefiere el silencioso desmoronamiento de los cuerpos antes que admitir la porosidad de sus fronteras y la insuficiencia de su propia gestión.

Rescatistas portugueses trabajan contrarreloj en La Guaira. La intensión de enviar equipos especializados desde otros países chocó con la incapacidad administrativa que postergó el socorro mientras las horas se escurrían bajo las piedras.

Es precisamente en este abismo de abandono donde cobra una vigencia demoledora el planteamiento que ofrecí en mi artículo titulado "Pensando en la estafa del Leviatán sin rumbo". Al analizar el quiebre estructural del Estado moderno, intenté desentrañar la desprotección del gigante al cual le hemos otorgado unánimemente el poder de custodiarnos, protegernos y albergarnos.

Pues bien, en el escenario venezolano, el desastre natural no hace más que desnudar la consumación de esta estafa existencial. El pacto de obediencia a cambio de seguridad se revela como una trampa retórica cuando el aparato del poder devora los recursos de prevención y obstruye los canales de salvamento.

Delirios del populismo

En el precitado artículo, sostuve que el peligro permanente y latente de la precitada bestia atenta permanentemente contra el alma, que es la soberanía, y la razón, representada por las leyes y la justicia.

Cuando un régimen se desentiende de la vida y del clamor de las víctimas bajo las piedras, el modelo político no solo se muestra incapaz, sino que se exhibe formalmente quebrado por la sustancial y evidente falta de confianza de quienes cedemos el poder al sumo ente de gobernabilidad.

Esta farsa contractual encuentra uno de sus asideros teóricos e intelectuales más polémicos en ciertas corrientes de la filosofía política posmo-progre que han pretendido justificar los delirios del populismo bolivariano mediante la apología del antagonismo sistemático.

En este punto, resulta ineludible contrastar la orfandad de los ciudadanos venezolanos con los postulados que Ernesto Laclau desarrolla en su influyente obra titulada "La razón populista", donde sostiene sin ambages que "el populismo es la vía real para entender algo sobre la constitución ontológica de lo político como tal" (2005, p. 67).

Para este intelectual rentado, la edificación de la identidad popular se articula mediante fronteras de exclusión y la consagración de un significante vacío que unifique la cadena de demandas insatisfechas, argumentando que "es el propio nombre, el significante, el que sostiene la identidad del objeto" (2005, p. 95).

Sin embargo, cuando este andamiaje conceptual se traslada al barro de la praxis bolivariana, se deforma en una coartada intelectual para justificar la irresponsabilidad gubernamental de una horda de delincuentes degenerados que ejecutan placenteramente la devastación humanitaria.

Al subordinar la administración material de la existencia -las normas de edificación, el equipamiento hospitalario o las redes de socorro- a la perpetua escenificación del conflicto discursivo, el régimen devalúa los cuerpos reales de su pueblo a meras fichas de cambio simbólico.

El lamento bajo las vigas caídas deja de ser una demanda urgente de auxilio físico para convertirse en un incidente que la retórica oficial asimila dentro de su cadena de equivalencias, atribuyendo la ineficiencia propia a las agresiones de un enemigo externo imaginario.

De este modo, la razón teórica deviene en fundamentación de un abandono administrativo masivo, un proceso de devastación silenciosa que consiente la muerte de la población civil en aras de sostener la pureza semántica de un relato político hegemónico nefasto.

La desconexión profunda entre las necesidades más urgentes del ser humano y los intereses de preservación de la cúpula gobernante (hoy sostenida, por conveniencia, por el mismísimo presidente de los Estados Unidos) adquiere tintes sombríos al observar la inacción del aparato de seguridad interno ante el desastre.

Ficción de autosuficiencia

Mientras las familias escarban con sus uñas entre las ruinas y reclaman desesperadas la presencia de maquinaria pesada, la pasividad de los uniformados despierta una indignación colectiva que trasciende el llanto.

Así, el repudio de los sobrevivientes hacia el Ejército por su quietud en las horas más críticas pone de manifiesto que las instituciones de la fuerza pública han sido despojadas de su dimensión cívica: ya no operan como salvaguardas de la comunidad en momentos catastróficos, sino como guardianes de la quietud del régimen.

El dolor ciudadano se duplica cuando el propio Estado, lejos de facilitar los primeros auxilios, se yergue como un obstáculo para la inmensa red de auxilio vecinal que ha brotado de forma espontánea entre los escombros.

La solidaridad de los venezolanos, que intenta llenar el inmenso vacío dejado por la parálisis gubernamental, debe sortear controles que parecen diseñados para desalentar el encuentro con los cuerpos sufrientes y la reconstrucción del lazo social. Frente a esta parálisis institucional, la exigencia ética de la compasión ignora las aduanas y las distancias geopolíticas.

La voluntad de auxilio de la comunidad internacional, que desde diversas latitudes busca movilizar brigadas de rescate y canalizar recursos de emergencia, representa un imperativo humanitario que trasciende la soberanía de los Estados.

La pretensión de enviar equipos especializados desde naciones como la Argentina choca, sin embargo, con una barricada de opacidad administrativa que posterga el socorro mientras las horas vitales se escurren bajo las piedras.

Esta obstrucción de la ayuda internacional también devela una contradicción trágica en el ejercicio del poder contemporáneo: para el autoritarismo bananero, la aceptación de ayuda extranjera equivale a una confesión de vulnerabilidad que prefiere evitar, aún si el costo de mantener esa ficción de autosuficiencia se paga con la vida de sus propios niños atrapados en la oscuridad del desastre.

Frente a semejante abandono, brota un heroísmo descarnado y conmovedor que redefine la esencia misma de lo humano. Los venezolanos de a pie, desprovistos de herramientas técnicas y extenuados por años de privaciones acumuladas, extraen una energía incomprensible de su propio dolor para convertirse en sus propios salvadores.

Durante esta semana hemos visto madres que remueven toneladas de cascotes con las manos desnudas, vecinos que improvisan camillas con maderas astilladas y jóvenes que se internan en estructuras colapsadas sin más protección que su propio coraje.

Eso, amigos míos, constituye una rebelión ética contra la muerte programada por los infames que los someten. Esta movilización desesperada no responde a una planificación civil, sino a un lazo pre-político de amor y responsabilidad mutua que se niega a dejar a los suyos en el olvido de una fosa común.

Salvar un familiar o rescatar su cuerpo para darle digna sepultura se convierte, bajo este cielo hostil, en el último reducto de dignidad, un acto de rebelión absoluta contra un sistema que ha decidido, abiertamente, dejar morir y podrir.

Una carnicería previsible

El desplome sistemático de las estructuras habitacionales durante el terremoto tampoco es parte de un imprevisto físico, sino que representa un desastre que la desidia estatal ya había construido mucho antes del primer temblor.

La ciencia y la ingeniería sísmica demuestran que las construcciones informales, la flagrante ausencia de mantenimiento en los edificios públicos y la existencia de normativas de seguridad que solo habitan en el papel convirtieron el suelo urbano en una trampa mortal de efectos totalmente predecibles.

Y sé de lo que hablo: mi provincia, San Juan (Argentina) sufrió un sismo devastador en el año 1944, el cual dejó casi todas las edificaciones a nivel suelo. Posteriormente, en 1977, tuvimos otro terremoto tremendo, pero ya sabíamos construir conforme a las normativas internacionales para territorios como el nuestro; en 2021 nos azotó nuevamente un sismo violentísimo, y ninguna estructura se derribó.

Mientras naciones vecinas, con una geografía similar, han aprendido a convivir con la sismicidad mediante la rigurosidad técnica y la inversión en infraestructuras sismo-resistentes, la desatención estatal en el territorio venezolano pavimentó el camino hacia una carnicería previsible.

Dejar que la población habite estructuras condenadas a caer equivale a una forma pasiva, pero letal, de violencia soberana, un abandono calculado que condena a los sectores más vulnerables a una precariedad física insostenible.

Aquí es donde se hace patente la degradación del horizonte ético de una sociedad en crisis. Recuperando la crítica de Nietzsche sobre la decadencia metafísica y moral, en nuestro artículo precitado (2022) recordamos que cuando la existencia no dispensa vida, reina la muerte y la decadencia, la total imposibilidad de distinción entre lo correcto y lo nefasto.

En el abandono al pueblo venezolano, esta indiferencia oficial se traduce en la dilución de los valores más elementales de la convivencia social.

Es la dolorosa confirmación de una atmósfera cultural donde, al modo del tango de Enrique Santos Discépolo que cité para ilustrar el desmoronamiento de entreguerras, la comunidad percibe cotidiana y tangiblemente la estafa que representa vivir en una sociedad en la que da lo mismo ser honesto que traidor, ignorante que sabio, ladrón y estafador que generoso.

Al equiparar el esfuerzo ético del ciudadano con la impunidad del burócrata que obstruye la salvación, el Leviatán desorientado destruye el fundamento mismo de la justicia y ahoga la esperanza bajo un mar de lodo y descrédito.

Deshumanización sistemática

En este escenario desolador, la reflexión de Judith Butler sobre la vulnerabilidad compartida cobra un sentido urgente y transformador. En su obra "Vida precaria: el poder del duelo y la violencia", la pensadora norteamericana nos invita a indagar en los criterios normativos que determinan qué vidas se consideran dignas de protección y qué muertes merecen ser lloradas públicamente.

Butler desentraña la dimensión política del duelo al plantear la interrogante sobre qué cuenta como vida vivible y muerte lamentable (Butler, 2006, p. 20).

Al desatender la prevención sísmica, al bloquear la llegada de ayuda exterior y al responder con indiferencia ante los millares de desaparecidos, el régimen bolivariano devaluó de antemano el estatuto ontológico de su población.

Los cuerpos atrapados bajo el concreto son tratados por la retórica oficial como estadísticas invisibles o bajas colaterales de una hostilidad externa imaginada, privándolos del reconocimiento público y del derecho a una despedida digna.

La resistencia de los ciudadanos radica precisamente en su empeño por rebelarse contra esa deshumanización sistemática, desafiando las trabas políticas para afirmar, a través del cuidado mutuo y el llanto compartido, que cada una de esas vidas perdidas posee un valor infinito y singular.

El desasosiego que hoy sufren millones de seres humanos bajo el cielo encapotado de Venezuela no representa el resultado inevitable de un capricho geológico, sino el veredicto descarnado de un sistema político que ha canjeado el bienestar de la polis por la supervivencia de una estructura autoritaria disfrazada de gobernantes.

Cuando la naturaleza se ensaña con lluvias que no ayudan y nuevas réplicas sobre una sociedad despojada de sus defensas mínimas, el dolor se transforma en una pregunta lacerante sobre la legitimidad del orden establecido y la complicidad de quienes callan ante el desastre.

La catástrofe desnuda la fragilidad humana, pero de manera mucho más urgente, descorre el velo de un Leviatán de papel que, incapaz de proteger a sus hijos, prefiere reinar sobre un paisaje de ruinas y ausencias que pareciera no dolerle.

¿Hasta qué punto puede estirarse el silencio de una sociedad antes de que el peso de sus propios muertos hunda definitivamente los cimientos del régimen que los ignora? Si la supervivencia constituye el primer y más sagrado de los pactos sociales, ¿qué nombre debemos darle a un poder que obstaculiza activamente la llegada de la salvación internacional mientras sus ciudadanos agonizan bajo el suelo?

Cuando el eco de las réplicas se apague y el barro se seque sobre las tumbas sin nombre, ¿permitiremos que el olvido consagre la impunidad de quienes construyeron la tragedia mucho antes de que la tierra, efectivamente, comenzara a temblar?

El autor es un docente, escritor y filósofo sanjuanino.

Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

  • Butler, J. (2006). Vida precaria: el poder del duelo y la violencia. Paidós.
  • Clarín. (2026, 27 de junio). Venezuela: gigantesca solidaridad ciudadana choca con obstáculos del régimen. Clarín. https: //www.clarin.com/mundo/venezuela-gigantesca-solidaridad-ciudadana-choca-obstaculos-regimen_0_nW3sO4W3OO.html
  • Clarín. (2026, 29 de junio). Crónica de un desastre anunciado en Venezuela: construcciones informales, edificios sin mantenimiento y normas de papel. Clarín. https://www.clarin.com/mundo/cronica-desastre-anunciado-venezuela-construcciones-informales-edificios-mantenimiento-normas-papel_0_kulsUsFIqc.html
  • Conclusión (2026, 29 de junio). Catástrofe en Venezuela: intensas lluvias, inundaciones y una nueva réplica de los terremotos. Conclusión. https://www.conclusion.com.ar/internacionales/ catastrofe-en-venezuela-intensas-lluvias-inundaciones-y-una-nueva-replica-de-los-terremotos/06/2026/
  • El Esquiú (2026, 29 de junio). Catástrofe en Venezuela: confirman 1450 muertos y 50000 desaparecidos. El Esquiú. https:// www. elesquiu.com/internacionales/2026/6/29/catastrofe-en-venezuela-confirman-1450-muertos-y-50000-desaparecidos-587072.html
  • El Mundo (2026, 27 de junio). La catástrofe en Venezuela tras el terremoto. El Mundo. https://www.elmundo.es/internacional/2026 /06/27/6a40060cfc6c83c2768b45a6.html
  • El País (2026, 26 de junio). ¿Por qué se han derrumbado tantos edificios en el terremoto de Venezuela? El duro aprendizaje de Chile. El País. https://elpais.com/chile/2026-06-26/por-que-se-han-derrumbado-tanto s-edificios-en-el-terremoto-de-venezuela-el-duro-aprendizaje-de-chile.html
  • El País (2026, 27 de junio). La solidaridad de los venezolanos llena el vacío de la respuesta estatal al terremoto. El País. https:// elpais.com/america/2026-06-27/la-solidaridad-de-los-venezolanos-llena-el-vacio-de-la-respuesta-estatal-al-terremoto.html
  • Hobbes, T. (2009). Leviatán. Alianza Editorial.
  • La Capital (2026, 28 de junio). Un extecnico de Newell’s ante la catástrofe en Venezuela: “todo esto es una locura”. La Capital. https://www.lacapital.com.ar/un-extecnico-newells-la-catastrofe-venezuela-todo-esto-es-una-locura-n10266513.html
  • La Izquierda Diario (2026, 29 de junio). Venezuela: se registran nuevas réplicas, la población repudia al Ejército por su inacción ante la catástrofe. La Izquierda Diario. https://www. laizquierdadiario.com/Venezuela-se-registran-nuevas-replicas-la-poblacion-repudia-al-Ejercito-por-su-inaccion-ante-la
  • La Nación (2026, 28 de junio). Catástrofe en Venezuela: quieren enviar ayuda desde la Argentina, pero aún no saben cómo hacerla llegar. La Nación. https://www.lanacion.com.ar/sociedad/catastrofe-en-venezuela-quieren-enviar-ayuda-desde-la-argentina-pero-aun-no-saben-como-hacerla-nid28062026/
  • Laclau, E. (2005). La razón populista. Fondo de Cultura Económica.
  • Meteored (2026, 28 de junio). Tragedia en Venezuela: la ciencia explica por qué el desastre ya estaba construido antes del terremoto. Meteored. https://www.meteored.com.ar/noticias/ actualidad/tragedia-en-venezuela-la-ciencia-explica-por-que-el-desastre-ya-estaba-construido-antes-del-terremoto.html
  • Página/12 (2026, 29 de junio). Venezuela: la doble catástrofe. Página/12. https://www.pagina12.com.ar/2026/06/29/venezuela-la-doble-catastrofe/
  • Prieto Femenía, L. (2022, 12 de junio). Pensando en la estafa del Leviatán sin rumbo. Dialektika. https://dialektika.org/pensando-en-la-estafa-del-leviatan-sin-rumbo/
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Sobre el Autor
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa

Además tenés que leer:

  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Heidegger, el abandono del pensar y la rendición ante la IA
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica La Iglesia y la posibilidad de "volver a ser 12"
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica León XIV en Barcelona exponiendo la verticalidad del perdón
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Hermenéutica y ética de la presencia de León XIV en España
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Ray Bradbury y la distopía íntima de la pantalla
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica ¿Y si dejamos de robar con Edgar Morin?
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Analizando "Magnifica humanitas", la primera encíclica de León XIV
Tenes que saber
Manuel de Gran Hermano mostró su cambio tras un retoque estético en el rostro
Brasil activa la Ley de Reciprocidad para responder a los aranceles de Estados Unidos
Esperanza: avanza la construcción de 14 viviendas en barrio La Orilla y se acerca el cierre de inscripción
El cepillo que recomiendan para reducir el pelo de perros y gatos en casa
Cejas naturales: cómo encontrar el diseño que mejor va con tu rostro

LO MÁS VISTO

Santa Fe paga este sábado por planilla complementaria los aumentos de julio

1

Santa Fe paga este sábado por planilla complementaria los aumentos de julio

2

En vivo: así cotiza el dólar hoy, jueves 13 de agosto, en Argentina

3

Un argentino murió ahogado mientras hacía surf en la Isla de Pascua

4

Jubilaciones: qué cambia desde septiembre de 2026 y cómo se actualizan los salarios para calcular el haber

5

Murió un motociclista tras chocar contra un colectivo en avenida Peñaloza

Te puede interesar

  • Brasil activa la Ley de Reciprocidad para responder a los aranceles de Estados Unidos
  • Esperanza: avanza la construcción de 14 viviendas en barrio La Orilla y se acerca el cierre de inscripción
  • El cepillo que recomiendan para reducir el pelo de perros y gatos en casa
  • Cejas naturales: cómo encontrar el diseño que mejor va con tu rostro
  • Todo lo que tenés que saber antes de salir de casa este viernes 14 de agosto
  • Qué contaron los testigos sobre el episodio de violencia denunciado contra Facundo Moyano
  • Quién era el argentino que murió durante una práctica de surf en Chile
  • El tránsito en la provincia de Santa Fe; la información minuto a minuto

Política

En pos de una estrategia electoral conjunta El peronismo une fuerzas para defender las PASO
Antes del tratamiento en el recinto Clara García: "Santa Fe tendrá una ley electoral de vanguardia"
¿Qué pasaría si…? Santa Fe capacita a sus equipos de Salud ante distintos escenarios vinculados a El Niño
Misión institucional Pullaro explora en Chile oportunidades logísticas para potenciar la minería en Santa Fe
Diputados completó la sanción de la norma Santa Fe bajo emergencia hídrica hasta el 30 de abril del año próximo

Área Metropolitana

En Santa Fe Todo lo que tenés que saber antes de salir de casa este viernes 14 de agosto
Viernes 14 de agosto de 2026 El tránsito en la provincia de Santa Fe; la información minuto a minuto
"Amor 5.0" Durante 2025, en Santa Fe hubo 11 mil uniones convivenciales: ya se pueden tramitar on line
Pronóstico Viernes con lloviznas y cielo nublado en la ciudad de Santa Fe
Juegos Suramericanos Así luce la nueva pista de atletismo que instalan en el CARD de Santa Fe

Sucesos

En Belgrano Qué contaron los testigos sobre el episodio de violencia denunciado contra Facundo Moyano
Juicio oral Un cardiólogo dijo que Maradona debió haber sido medicado de por vida tras el episodio de Punta del Este
Barrio República de la Sexta Detuvieron a un joven por el travesticidio en Rosario
Crimen en Rafaela Confirmaron la condena para el hombre que asesinó a Nahuel Gaitán
En Ensenada Buenos Aires: salió de la cárcel hace un mes; lo volvieron a detener por realizar un boquete

Información General

Panorama astrológico Horóscopo de hoy 14 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Piscis: 14 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Acuario: 14 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Capricornio: 14 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Sagitario: 14 de agosto de 2026
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar