El río Salado atraviesa un proceso de crecimiento sostenido como consecuencia directa de las intensas precipitaciones registradas en gran parte de la provincia de Santa Fe durante las últimas semanas.
Las lluvias persistentes de las últimas semanas provocaron una marcada crecida del río Salado en territorio santafesino. Mientras se registran niveles por encima de los parámetros técnicos en varias localidades, en Esperanza destacan el correcto funcionamiento del sistema de desagües pese al volumen de agua acumulada.

El río Salado atraviesa un proceso de crecimiento sostenido como consecuencia directa de las intensas precipitaciones registradas en gran parte de la provincia de Santa Fe durante las últimas semanas.
De acuerdo al último informe hidrométrico emitido por el Centro de Informaciones Meteorológicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), con fecha del viernes 17 de abril, los niveles del curso de agua evidencian un incremento significativo en distintos puntos de su recorrido.
En Emilia, a la altura de la Ruta Provincial Nº 62, el río alcanzó los 4,65 metros, ubicándose quince centímetros por encima del nivel de alerta técnica. En tanto, en Recreo (RP 70), el registro fue de 3,99 metros, con una suba de nueve centímetros.
La tendencia ascendente también se replicó en Santo Tomé, donde el nivel llegó a 3,12 metros, marcando un incremento de quince centímetros.
Por su parte, en Cululú (RP 50S), el río alcanzó los 3,15 metros, con una crecida de veintidós centímetros, siendo uno de los puntos con mayor variación en el corto plazo. Este comportamiento generalizado da cuenta de un sistema hídrico exigido por las condiciones climáticas, con acumulación de agua que impacta tanto en zonas urbanas como rurales.
Las imágenes aéreas captadas mediante drones en la zona del balneario camping de Esperanza reflejan con claridad la magnitud del fenómeno: sectores desbordados y una extensión de agua que supera los límites habituales del cauce, generando preocupación y un monitoreo constante por parte de las autoridades.
En este contexto, desde la Municipalidad de Esperanza informaron que, pese a los más de 115 milímetros de lluvia caídos durante la última semana, el sistema de escurrimiento y desagües urbanos funcionó de manera adecuada, evitando consecuencias mayores.
El intendente Rodrigo Müller destacó que, a pesar del volumen de precipitaciones, “solo se registraron dos cortes de calle de manera preventiva y el escurrimiento fue normal en términos generales”.
En esa línea, subrayó que el desempeño del sistema responde a un trabajo sostenido de planificación y mantenimiento que se viene desarrollando desde hace tiempo.
Asimismo, el mandatario remarcó que la ciudad atraviesa un período de lluvias muy por encima de los promedios históricos, lo que pone a prueba la infraestructura hídrica. Sin embargo, aseguró que “el sistema sigue respondiendo de manera eficiente”, lo que atribuyó a intervenciones constantes y a la incorporación de nuevas herramientas de monitoreo.
Entre ellas, mencionó la instalación de cámaras de videovigilancia en puntos estratégicos de canales y desagües, lo que permite observar en tiempo real el comportamiento del agua y actuar con rapidez ante posibles contingencias. Este esquema de control facilita la toma de decisiones en escenarios cambiantes como el actual.
Por otra parte, Müller explicó que ante eventos de esta magnitud es esperable la acumulación de agua en sectores específicos, especialmente en zonas históricamente comprometidas. No obstante, enfatizó que la rapidez con la que el agua logra escurrir es un indicador clave del correcto funcionamiento del sistema.
Finalmente, destacó el avance de la obra del canal Hohenfels impulsada por el gobierno provincial, a la que calificó como “una intervención clave” que transformará la dinámica hídrica del sector oeste de la ciudad.
Según indicó, una vez finalizada, esta infraestructura marcará un antes y un después en la prevención de anegamientos y en la gestión integral del agua en Esperanza.




