Pero, entonces algo pasó, no sé cómo ni en qué momento, puede estar la terapia, el paso del tiempo o Dios, pero “ya no te odio, no quiero lastimarte, porque soy consciente de que el hecho de que vos sufras no va a mitigar mi dolor. Comencé a sanar el día que solté el odio para concentrarme en mí, y por eso voy a perdonarte. Hoy no, hoy todavía no puedo, pero voy a trabajar para hacerlo porque me lo merezco. Merezco una vida en libertad y armonía, porque el abuso no me define a mí. El abuso te define, te definió y siempre te va a definir a vos, Marcelo”, culminó.