En apenas quince días, la Oficina Municipal de los Derechos Ciudadanos, Consumidores y Usuarios de Rosario recibió cerca de 300 denuncias por estafas financieras digitales. La mayoría de las víctimas son personas mayores, jubiladas o adultas que no crecieron con herramientas digitales y que hoy se ven obligadas a operar en sistemas diseñados sin contemplar esa realidad. “El problema no es solo la estafa. El problema es lo que pasa después, cuando la persona va al banco o a la billetera digital y no encuentra a nadie que la atienda”, advierte Ariadna Ciamarello, jefa del área financiera de la oficina, en diálogo con Mirador Provincial.

































