Esta madrugada un joven —según le informaron al propietario, “casi en situación de calle”, de 26 años— rompió la vidriera de la vinoteca ubicada en la esquina de Tucumán y 4 de Enero. Más allá del botín ínfimo, el daño material y la repetición del delito empujaron al dueño a tomar una decisión drástica: convertir el local en un “búnker” con chapones de acero.





































