En los últimos años, el magnesio ha pasado de ser un mineral secundario en las conversaciones sobre nutrición a convertirse en uno de los suplementos más buscados para combatir el estrés y la ansiedad. Sin embargo, su uso no debe ser indiscriminado. Este nutriente interviene en más de 300 reacciones bioquímicas del cuerpo, y su déficit está estrechamente ligado a la fatiga y la irritabilidad.


































