Bajar de peso después de la menopausia: el rol de la terapia hormonal
Se podría mejorar significativamente la eficacia del fármaco más potente contra la obesidad, con beneficios adicionales sobre la salud cardiometabólica. Aunque los resultados son prometedores, los especialistas advierten que aún se requieren ensayos clínicos para confirmar una relación causal.
Bajar de peso después de la menopausia: el rol de la terapia hormonal
La menopausia marca un punto de inflexión en la salud metabólica de las mujeres. El descenso de los niveles de estrógeno no solo se traduce en síntomas como sofocos o trastornos del sueño, sino también en cambios profundos en el metabolismo que favorecen el aumento de peso y elevan el riesgo cardiometabólico.
En ese contexto, una investigación reciente liderada por la Mayo Clinic pone el foco en una posible estrategia terapéutica combinada: el uso de tirzepatida junto con la terapia hormonal de la menopausia (THM).
El estudio, de cohorte retrospectivo, analizó si la terapia hormonal puede modificar —y potenciar— la respuesta a la tirzepatida, considerada actualmente el medicamento más eficaz para el tratamiento de la obesidad.
Los resultados muestran que las mujeres posmenopáusicas que combinaron ambos tratamientos lograron una pérdida de peso significativamente mayor y mejores indicadores cardiometabólicos que aquellas que utilizaron solo el fármaco.
Las mujeres que utilizaban terapia hormonal junto con tirzepatida registraron una pérdida de peso
Objetivo
El objetivo principal de la investigación fue determinar si el uso concomitante de terapia hormonal mejora la pérdida de peso y la respuesta cardiometabólica en mujeres posmenopáusicas con sobrepeso u obesidad tratadas con tirzepatida.
La pregunta no es menor: hasta ahora, existía escasa evidencia sobre cómo el estado hormonal podía influir en la eficacia de este tipo de medicamentos en esta población específica.
Para reducir sesgos, los investigadores compararon a 40 mujeres que utilizaban terapia hormonal sistémica con un grupo control de 80 mujeres que no la recibían, emparejadas mediante puntuación de propensión según edad, índice de masa corporal, tipo de menopausia y presencia de diabetes.
El criterio de valoración principal fue el porcentaje de cambio en el peso corporal total en el último seguimiento, mientras que los criterios secundarios incluyeron la evolución del peso en distintos momentos y la proporción de pacientes que alcanzaron umbrales clínicos relevantes de pérdida ponderal.
Los investigadores enfatizan la necesidad de realizar ensayos clínicos aleatorizados que permitan confirmar estos hallazgos
Resultados contundentes
Los datos fueron elocuentes. Las mujeres que utilizaban terapia hormonal junto con tirzepatida registraron una pérdida promedio del 19,2% de su peso corporal total, frente al 14,0% observado en el grupo que solo recibió el fármaco. Esta diferencia de 5,2 puntos porcentuales implica, en términos relativos, que el grupo con terapia hormonal perdió aproximadamente un 35% más de peso.
Además, una mayor proporción de estas pacientes logró alcanzar umbrales de pérdida de peso considerados clínicamente exigentes, como reducciones iguales o superiores al 20%, 25% y hasta el 30% del peso corporal total.
Estos resultados no solo refuerzan la magnitud del efecto observado, sino que explican por qué el promedio de pérdida de peso fue sustancialmente mayor en el grupo con terapia hormonal.
La investigación no se limitó a evaluar el impacto sobre el peso. Como criterios secundarios, también se analizaron diversos marcadores cardiometabólicos clave, especialmente relevantes en la posmenopausia.
Si bien ambos grupos mostraron mejoras generales en la glucemia, la presión arterial y las enzimas hepáticas, las mujeres que combinaron tirzepatida con terapia hormonal presentaron beneficios adicionales.
En particular, se observaron reducciones superiores en la presión arterial diastólica, en las concentraciones de triglicéridos y en los niveles de aspartato aminotransferasa, una enzima hepática vinculada al metabolismo.
Estos hallazgos sugieren que la combinación terapéutica podría optimizar el perfil de riesgo cardiovascular, un aspecto crítico en una etapa de la vida en la que el descenso de estrógenos incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares de manera independiente al aumento de peso.
¿Por qué la terapia hormonal podría potenciar el efecto del fármaco?
Los investigadores proponen varias hipótesis para explicar esta diferencia. Por un lado, existe una posible sinergia biológica: datos preclínicos sugieren que el estrógeno podría potenciar los efectos supresores del apetito de los medicamentos basados en GLP-1, uno de los mecanismos de acción de la tirzepatida.
Por otro lado, se considera un efecto indirecto vinculado a la calidad de vida. La terapia hormonal es el tratamiento más eficaz para los síntomas vasomotores de la menopausia, como sofocos y sudores nocturnos, que afectan a una gran proporción de mujeres.
Al aliviar estos síntomas y mejorar el sueño, es posible que las pacientes tengan mayor capacidad para sostener hábitos saludables de alimentación y actividad física, potenciando así el efecto del medicamento.
Pese a la relevancia clínica de los resultados, los propios autores subrayan una limitación central: al tratarse de un estudio observacional retrospectivo, no es posible establecer una relación de causalidad directa.
No se puede afirmar, con los datos actuales, que la terapia hormonal sea la causa mecánica de la mayor pérdida de peso observada.
Por ese motivo, el estudio se plantea como un punto de partida. Los investigadores enfatizan la necesidad de realizar ensayos clínicos aleatorizados que permitan confirmar estos hallazgos, controlar variables confusoras y evaluar de manera precisa los mecanismos involucrados en esta posible interacción terapéutica.