La menopausia marca un punto de inflexión en la salud metabólica de las mujeres. El descenso de los niveles de estrógeno no solo se traduce en síntomas como sofocos o trastornos del sueño, sino también en cambios profundos en el metabolismo que favorecen el aumento de peso y elevan el riesgo cardiometabólico.


































