El domingo tiene algo de ritual. El almuerzo suele extenderse un poco más de lo habitual y, cuando llega la tarde, aparece uno de los momentos más esperados: la merienda.
Un clásico de la mesa argentina se reinventa con un relleno cremoso y cítrico. Es una alternativa sencilla para acompañar el mate, el café o el té durante la tarde.

El domingo tiene algo de ritual. El almuerzo suele extenderse un poco más de lo habitual y, cuando llega la tarde, aparece uno de los momentos más esperados: la merienda.
En muchas casas argentinas, ese momento tiene un protagonista indiscutido: el mate acompañado por alguna preparación dulce hecha en casa.
La pastafrola es uno de esos clásicos que atraviesan generaciones. La versión tradicional, con dulce de membrillo o batata, forma parte de la memoria gastronómica de muchas familias.
Pero también hay lugar para probar variantes que mantienen la esencia de la receta y cambian el sabor.
Una de ellas es la pastafrola de limón, una preparación que reemplaza el tradicional relleno por una crema suave, dulce y con el toque ácido característico de los cítricos. El resultado es una tarta casera con una masa tierna y un interior cremoso, ideal para una merienda de domingo.
La receta no requiere ingredientes difíciles de conseguir y puede prepararse con productos habituales de la cocina.
Para la masa
300 gramos de harina leudante.
150 gramos de manteca.
120 gramos de azúcar.
1 huevo.
1 cucharadita de esencia de vainilla.
Ralladura de 1 limón.
1 pizca de sal.
Para el relleno de limón
2 huevos.
120 gramos de azúcar.
2 cucharadas de almidón de maíz.
250 ml de leche.
Jugo de 2 limones.
Ralladura de 1 limón.
1 cucharadita de esencia de vainilla.
Para terminar, se puede utilizar un poco de azúcar impalpable.
El primer paso es preparar la masa. Para eso, colocar en un recipiente la manteca a temperatura ambiente junto con el azúcar y trabajar ambos ingredientes hasta obtener una preparación cremosa.
Agregar el huevo, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Mezclar hasta integrar.
Luego incorporar de a poco la harina leudante y la pizca de sal. Es importante no amasar demasiado, ya que esto puede hacer que la masa quede dura después de la cocción.
Cuando los ingredientes estén unidos y se haya formado una masa suave, envolverla y llevarla a la heladera durante unos 20 a 30 minutos.
Este descanso facilita el armado posterior y permite trabajar la masa sin que se vuelva demasiado pegajosa.
Mientras la masa descansa, se puede preparar el relleno.
Colocar en una olla los huevos, el azúcar y el almidón de maíz. Mezclar bien hasta que no queden grumos.
Agregar la leche de a poco mientras se continúa mezclando. Incorporar luego el jugo y la ralladura de limón.
Llevar la preparación a fuego bajo y revolver constantemente con una cuchara de madera o batidor de mano. Después de unos minutos, la mezcla comenzará a espesarse.
Cuando tenga una consistencia similar a la de una crema pastelera, retirar del fuego y agregar la esencia de vainilla.
Pasar la crema a otro recipiente y cubrirla con un film en contacto para evitar que se forme una capa seca en la superficie. Dejar enfriar.
Precalentar el horno a 180 °C.
Retirar la masa de la heladera y separar aproximadamente una cuarta parte para realizar las tiras características de la pastafrola.
Estirar el resto de la masa y cubrir una tartera previamente enmantecada y enharinada. La base debe quedar pareja y cubrir también los bordes.
Pinchar suavemente la superficie con un tenedor.
Cuando la crema de limón esté fría o apenas tibia, distribuirla sobre la masa.
Con la masa reservada, formar tiras y colocarlas sobre el relleno para crear el clásico entramado de la pastafrola.
Llevar al horno durante aproximadamente 35 a 40 minutos, hasta que los bordes estén dorados y las tiras de masa hayan tomado color.
Retirar y dejar enfriar completamente antes de cortar.
El secreto para que la pastafrola quede perfecta
Uno de los principales secretos está en no trabajar demasiado la masa. La idea es unir los ingredientes, pero evitar un amasado prolongado.
También es importante dejar enfriar el relleno antes de armar la tarta. Si la crema está demasiado caliente, puede afectar la consistencia de la masa.
Otro punto clave es respetar el tiempo de enfriado después de la cocción. Aunque pueda resultar tentador cortarla apenas sale del horno, la crema necesita asentarse para que las porciones mantengan su forma.
Para una presentación más atractiva, se puede terminar con una pequeña cantidad de azúcar impalpable una vez que la pastafrola esté completamente fría.





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