En la imaginaria “ruleta” de Caseros, Colón apostó y quiso meter un “pleno”, pero se terminó conformando con acertar a “chance”. Dentro de un marco plenamente parejo, hubo personalidad e intenciones que no se discuten. Jugando así, de visitante, es otra cosa. Cuesta más que de local, eso no cambia. Pero jugando así, la imagen se modifica y acerca a los niveles que se observan de local.





































