La problemática de las “caries urbanas” -por definición, inmuebles privados o públicos abandonados “a la buena de Dios”, sin mantenimiento, con yuyales y alimañas -ratas y alacranes- crece en la ciudad capital. Se agrava porque cada vez se van detectando más, según un mapa colaborativo elaborado por el equipo técnico del Espacio Encuentro.

































