El road show de Franco Colapinto en Palermo dejó algo más que una postal de fiesta popular. También dejó las marcas concretas de una exhibición llevada al límite: el rugido del motor V8 del Lotus E20, los neumáticos destruidos por los trompos y el principio de incendio en la parte trasera del auto resumieron la intensidad de una jornada que hizo vibrar a Buenos Aires.



































