El piloto argentino fue uno de los protagonistas de la última jornada del festival al volver a ponerse al volante del Lotus E20, el mismo monoplaza con el que meses atrás recorrió las calles de Buenos Aires durante el road show organizado por Alpine. Frente a miles de fanáticos, completó varias pasadas por la tradicional subida de Goodwood y regaló algunos "donuts", una de las imágenes más esperadas por el público.



































