El Maratón de Londres quedó atravesado por una jornada que reescribió los límites de la distancia. En una misma mañana cayeron los récords mundiales masculino y femenino, pero además se derrumbó una barrera que durante años había parecido inalcanzable en una competencia oficial: el keniano Sebastian Sawe corrió por debajo de las dos horas.






























