Un sismo de magnitud 4,3 se registró durante la madrugada de este martes en la provincia de Mendoza y fue percibido por habitantes de distintos sectores del territorio provincial.
El movimiento se registró a las 3.18 de este martes y tuvo epicentro en las cercanías de Potrerillos, a unos 30 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Mendoza.

Un sismo de magnitud 4,3 se registró durante la madrugada de este martes en la provincia de Mendoza y fue percibido por habitantes de distintos sectores del territorio provincial.
El movimiento ocurrió a las 3.18 y tuvo su epicentro en las cercanías de Potrerillos, en el departamento de Luján de Cuyo, a unos 30 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Mendoza. El fenómeno se produjo pocas horas después de otro temblor registrado durante la noche del lunes, también en territorio mendocino.
De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el segundo movimiento tuvo una magnitud de 4,3 y una profundidad de aproximadamente 10 kilómetros. La escasa profundidad del epicentro contribuyó a que el temblor pudiera ser percibido con mayor claridad en diferentes puntos de la provincia.
Hasta las primeras horas de este martes no se habían informado personas heridas ni daños materiales o estructurales como consecuencia del movimiento. La información oficial disponible permitió establecer que se trató de un episodio percibido en la región, pero sin consecuencias de gravedad reportadas hasta el momento.
El temblor registrado durante la madrugada no fue el único movimiento sísmico que se produjo en Mendoza durante las últimas horas. El lunes por la noche, a las 22.37, se había registrado otro sismo que, según la información revisada posteriormente por el INPRES, tuvo una magnitud de 4,1 y una profundidad de ocho kilómetros.
Ese primer episodio tuvo su epicentro a unos ocho kilómetros al oeste de El Carrizal, 35 kilómetros al noreste de Tunuyán y 41 kilómetros al sudoeste de San Martín. El movimiento fue percibido especialmente en distintos sectores del Valle de Uco y también llegó a sentirse en otras localidades mendocinas.
El organismo encargado del monitoreo sísmico en Argentina informó que ese primer sismo alcanzó una intensidad de entre III y IV en la escala de Mercalli Modificada en Tunuyán y Tupungato. Esto significa que pudo ser percibido por algunas personas que se encontraban en reposo y que, en determinados lugares, se registró el movimiento de objetos colgantes.
En otras localidades, como San Carlos, la ciudad de Mendoza, Rivadavia y San Martín, la intensidad estimada fue de III. En estos casos, el movimiento pudo ser percibido principalmente por algunas personas que se encontraban en reposo o dentro de edificios.
El registro inicial de ese primer sismo había arrojado una magnitud preliminar diferente, que posteriormente fue revisada por el organismo oficial y establecida en 4,1. Este tipo de ajustes forma parte del procedimiento habitual de análisis de los eventos sísmicos, ya que los primeros cálculos pueden modificarse a medida que se incorporan y procesan nuevos datos de las estaciones de monitoreo.
La sucesión de ambos movimientos llamó la atención entre los habitantes de Mendoza, especialmente porque el segundo ocurrió durante la madrugada, cuando gran parte de la población se encontraba durmiendo.
El segundo sismo ocurrió a las 3.18 y tuvo como referencia la zona de Potrerillos. De acuerdo con los datos difundidos sobre el evento, el epicentro se ubicó a unos 10 kilómetros de profundidad.
La profundidad es uno de los factores que puede influir en la manera en que un movimiento sísmico es percibido en superficie. Cuando un sismo tiene un foco relativamente superficial, las ondas generadas por el movimiento pueden sentirse con mayor intensidad en las localidades cercanas al epicentro, aunque esto también depende de otros factores, como la magnitud, la distancia y las características del terreno y de las construcciones.
En este caso, el movimiento fue percibido en distintos sectores de Mendoza, aunque hasta el momento no se informaron consecuencias graves.
La provincia forma parte de una de las regiones con mayor actividad sísmica de la Argentina. Por ese motivo, el monitoreo permanente de estos fenómenos y la evaluación de sus características forman parte de las tareas habituales del INPRES.
La magnitud de un sismo, además, no debe confundirse con la intensidad. La primera es una medida relacionada con la energía liberada por el evento y se determina a partir de los registros instrumentales. La intensidad, en cambio, describe los efectos y la manera en que el movimiento es percibido en un lugar determinado. Por eso, un mismo sismo puede tener una única magnitud, pero diferentes intensidades según la localidad.
En las primeras horas posteriores al movimiento de esta madrugada no se habían reportado daños materiales ni personas heridas. Las autoridades y organismos especializados continuaban con el seguimiento de la situación, mientras el registro oficial del evento permitía precisar sus características.
Los dos movimientos registrados en Mendoza se produjeron, además, en un contexto de actividad sísmica que también incluyó otros eventos de menor magnitud detectados durante las últimas horas en distintas provincias de la región. Sin embargo, no se había establecido una relación directa entre esos movimientos ni se habían emitido informes que indicaran una situación extraordinaria.





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