Dentro del Feng Shui, una antigua práctica china vinculada con la armonía entre las personas y los espacios que habitan, la ubicación de determinados objetos decorativos tiene un significado simbólico. Entre ellos, la figura de Buda ocupa un lugar destacado, especialmente cuando se busca atraer sensaciones relacionadas con la prosperidad, la tranquilidad y la abundancia.




































