El crimen de Jeremías Monzón, el adolescente de 15 años hallado sin vida en la ciudad de Santa Fe, generó gran conmoción. Mientras la investigación judicial avanza y la principal acusada permanece detenida, el caso volvió a poner en el centro del debate el régimen penal juvenil, la responsabilidad de los menores ante delitos graves y el rol del Estado frente a la violencia.



































