El cuadro de salud de Bastián Jerez, el niño de 8 años que pelea por su vida tras el accidente ocurrido en Pinamar, sumó este jueves un dato tan delicado como determinante: el último parte médico confirmó lesiones cerebrales y cervicales severas, detectadas a partir de estudios de alta complejidad realizados en las últimas horas.
La información surgió luego de una resonancia magnética del cerebro y de la columna cervical, que permitió confirmar el alcance del traumatismo que sufrió el menor. Los equipos médicos que lo asisten en terapia intensiva describieron un escenario de máxima atención y sostienen la inmovilización cervical como medida prioritaria.
Lesiones confirmadas
De acuerdo con el reporte al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, las heridas se produjeron como consecuencia directa del traumatismo y quedaron corroboradas en las imágenes. En esa línea, los servicios de neurocirugía, neurología y terapia intensiva coincidieron en que el estado continúa siendo grave, con pronóstico reservado.
El niño permanece internado en el Hospital Provincial Materno Infantil “Victorio Tetamanti”, en Mar del Plata, donde recibe asistencia permanente y seguimiento minuto a minuto. En el centro de salud remarcaron que el paciente continúa bajo “estricto control médico”, sin que por el momento se modifique el plan de abordaje.
El parte difundido durante la mañana agregó además un punto clave sobre su evolución clínica: Bastián continúa con asistencia respiratoria ventilatoria y se encuentra en “plan de traqueostomía” para garantizar una vía aérea estable, un procedimiento que forma parte de la estrategia de soporte en cuadros complejos y prolongados.
Terapia intensiva
La atención se concentra en evitar complicaciones y sostener la estabilidad general, mientras se evalúan los daños detectados. Los médicos mantienen la inmovilización cervical, una decisión vinculada a las lesiones constatadas en la columna, y refuerzan el monitoreo neurológico frente al compromiso cerebral informado en los estudios.
Desde el hospital bonaerense, además, remarcan que el niño continúa en la unidad de terapia intensiva con pronóstico reservado, una fórmula que refleja la gravedad del cuadro y la necesidad de sostener el manejo crítico. La evolución dependerá de las próximas horas y de cómo responda su organismo al tratamiento integral.
Bastián se encuentra internado desde mediados de enero, luego del accidente ocurrido en Pinamar, y su caso conmueve por el impacto que tuvo en redes sociales y por el seguimiento constante de familiares y allegados. En las últimas jornadas, distintos medios habían dado cuenta de su situación delicada y de la continuidad del abordaje intensivo en Mar del Plata.
Qué pasó en Pinamar
El accidente que derivó en este cuadro ocurrió en la ciudad balnearia de Pinamar, en un episodio que quedó bajo investigación. Desde entonces, el niño fue trasladado para recibir atención especializada y quedó internado en el Tetamanti, uno de los centros de referencia pediátrica en la costa atlántica.
Con el correr de los días, el seguimiento médico incluyó intervenciones y evaluaciones sucesivas, con el objetivo de estabilizarlo y determinar el alcance de las lesiones. La resonancia conocida este jueves confirmó que el traumatismo tuvo consecuencias severas a nivel cerebral y cervical, un dato que reordena el mapa clínico y mantiene la preocupación.
Mientras tanto, el caso sigue generando expectativa por la evolución del menor y por la investigación sobre las circunstancias del hecho. En el plano sanitario, la prioridad se sostiene en la terapia intensiva: asegurar la vía aérea, sostener la inmovilización y monitorear el cuadro neurológico.
No hay atajos para explicar lo que ocurre: Bastián sigue en la línea más fina que separa la estabilidad de la urgencia, con un equipo completo trabajando para que el próximo parte médico traiga, aunque sea, una señal de alivio.