La investigación por la violenta pelea ocurrida el pasado 14 de mayo por la tarde, en inmediaciones de un pub de bulevar Gálvez al 2300 de la ciudad de Santa Fe sumó un nuevo capítulo judicial.
La Justicia ordenó la prisión preventiva por 60 días para el joven imputado por tentativa de homicidio tras herir con un cuchillo a un hombre que había ido a reclamarle una deuda vinculada al juego. La defensa alegó que actuó bajo amenazas y hostigamiento, pero el juez descartó la legítima defensa y dispuso que continúe detenido.

La investigación por la violenta pelea ocurrida el pasado 14 de mayo por la tarde, en inmediaciones de un pub de bulevar Gálvez al 2300 de la ciudad de Santa Fe sumó un nuevo capítulo judicial.
En una audiencia realizada el viernes pasado en los tribunales santafesinos, el juez penal Sebastián Szeifert ordenó la prisión preventiva de Francisco Gabriel Trinidad (24), acusado de intentar matar a un hombre al que hirió con múltiples puñaladas luego de una discusión originada por una deuda.
La medida cautelar fue solicitada por el fiscal Andrés Marchi, de la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación, quien atribuyó al imputado el delito de homicidio en grado de tentativa.
La defensa, ejercida por el abogado particular Ramiro Carrasco, reclamó la libertad de su cliente y sostuvo que fue víctima de una situación de amenazas y extorsión vinculada a prestamistas informales.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la fiscalía, el episodio se conoció a partir del ingreso al hospital José María Cullen de un hombre de 46 años identificado por el apellido Bellini, quien presentaba múltiples heridas de arma blanca en distintas partes del cuerpo.
Las actuaciones permitieron determinar que Bellini y otro hombre de apellido Wagner habían concurrido al lugar de trabajo de Trinidad para reclamarle una deuda. El acusado se desempeñaba en un conocido pub ubicado en bulevar, entre las calles Rivadavia y San Luis.
Uno de los elementos centrales de la investigación fueron las imágenes registradas por cámaras de seguridad privadas, tanto del local gastronómico como de un comercio vecino. Según explicó Marchi, las grabaciones permitieron reconstruir la secuencia completa.
En un primer momento se observa una discusión entre los involucrados. Luego, los dos cobradores siguen a Trinidad hasta la puerta del establecimiento y allí se produce un intercambio físico. En medio del conflicto interviene una tercera persona que logra separar al acusado y hacerlo ingresar al local.
Para la fiscalía, ese momento resulta determinante. Según sostuvo Marchi, la agresión había finalizado y los dos hombres ya se retiraban del lugar cuando Trinidad decidió salir nuevamente.
En la segunda escena, las cámaras registraron al joven corriendo detrás de Bellini, quien caminaba hacia una de las esquinas. Instantes después se produjo una nueva pelea, a la que regresó el segundo cobrador al advertir lo que estaba ocurriendo.
Tras el enfrentamiento, Bellini fue visto cruzando hacia el cantero central de bulevar Gálvez ya herido, mientras que Trinidad volvió al bar llevando en una de sus manos un objeto brillante que, según la investigación, era el cuchillo utilizado en el ataque.
Para el fiscal, las heridas sufridas por Bellini permiten sostener provisoriamente la calificación de tentativa de homicidio. Destacó que la víctima recibió múltiples puntazos, varios de ellos en el tórax y otros en la zona de la cabeza, lesiones que fueron dirigidas a sectores considerados vitales.
“No hubo una legítima defensa”, afirmó Marchi durante la audiencia. Según remarcó, el conflicto ya había cesado cuando Trinidad decidió perseguir a uno de sus agresores en lugar de recurrir a la policía o denunciar lo ocurrido.
No obstante, el representante del MPA reconoció circunstancias favorables al imputado. Señaló que no posee antecedentes penales y que colaboró con la investigación al presentarse espontáneamente ante las autoridades. Sin embargo, entendió que persisten riesgos procesales y destacó que todavía restan testigos por declarar.
La defensa presentó una versión diferente. Carrasco sostuvo que su cliente era víctima de un esquema de préstamos usurarios que se remontaría a octubre de 2025, cuando tomó un crédito de 900.000 pesos y, según afirmó, terminó sometido a intereses que hicieron crecer la deuda hasta rondar los 12 millones.
El abogado sostuvo que las amenazas eran constantes y que incluso los cobradores habían concurrido anteriormente al domicilio familiar. Según expuso, el día del hecho Trinidad recibió advertencias de que los reclamos continuarían en la vivienda donde residen sus padres, ambos adultos mayores con problemas de salud.
“Mi pupilo es la víctima”, sostuvo el defensor, quien remarcó que tras el episodio el joven pidió a su hermana que llamara a la policía, se presentó voluntariamente en una dependencia policial y colaboró entregando su teléfono celular e indicando dónde se encontraba el cuchillo.
Al resolver el planteo, el juez Szeifert analizó las posiciones de ambas partes y concluyó que los elementos reunidos hasta el momento no permiten sostener una hipótesis de legítima defensa.
“Tengo para mí que el exceso o la legítima defensa no está demostrado”, señaló el magistrado. Incluso consideró que, en todo caso, podría discutirse en etapas posteriores una eventual actuación bajo un estado de emoción violenta, aunque aclaró que esa cuestión no fue planteada formalmente durante la audiencia.
El juez también valoró que, según la evidencia presentada, los agresores ya se habían retirado cuando Trinidad decidió volver a enfrentarlos. Por ello calificó su conducta como “reprochable” y resolvió hacer lugar al pedido fiscal.
En consecuencia, ordenó la prisión preventiva del imputado por el plazo de 60 días, período durante el cual las partes podrán continuar produciendo pruebas y eventualmente solicitar una revisión de la medida cautelar.




