El juicio oral y público contra T.A.A. (30), el portero de una escuela privada de la ciudad de Santa Fe acusado por un presunto delito contra la integridad sexual de una alumna de nivel primario, ingresó en su tramo decisivo.
Este lunes serán los alegatos finales en el debate oral, que tiene como imputado a un hombre de 30 años. La acusación solicitará una condena de entre 15 y 18 años de prisión. La defensa pedirá que sea absuelto. El caso se originó a partir de una denuncia realizada en 2024 por la familia de una niña de 7 años que asistía a la escuela Macagno.

El juicio oral y público contra T.A.A. (30), el portero de una escuela privada de la ciudad de Santa Fe acusado por un presunto delito contra la integridad sexual de una alumna de nivel primario, ingresó en su tramo decisivo.
Luego de varias jornadas dedicadas a la recepción de testimonios y demás elementos probatorios, este lunes 1 de junio, a las 8 de la mañana, tendrán lugar los alegatos finales y el martes se conocerá el veredicto.
Las audiencias se desarrollan desde el martes pasado, en la Sala 1 del subsuelo de los tribunales santafesinos y son presididas por el juez Lisandro Aguirre.
La acusación está a cargo de la fiscal de la Unidad Especial de Violencia de Género, Familiar y Sexual (Gefas), Jorgelina Moser Ferro, mientras que la familia de la niña participa como querellante representada por los abogados Matías Pautasso y Agustina Taboada. La defensa es ejercida por el abogado Santiago Banegas.
La fiscalía ya adelantó que solicitará una pena de 15 años de prisión para el acusado, en tanto que la querella considera que la condena debería ascender a 18 años. Por contrapartida, la defensa postula la inocencia del imputado.
“La postura de la defensa es que el juicio dejó en evidencia que la hipótesis fiscal no se sostiene ni desde los tiempos, ni desde la prueba científica, ni desde la forma en que se construyó el relato”, destacó Banegas.
Para ellos se centró en tres puntos, las cámaras, que para la defensa no permiten acreditar un hecho de semejante complejidad. Pero además fue crítico sobre la supuesta prueba genética colectada y por último, destacó que en las entrevistas en cámara Gesell, la niña nunca refirió a un contexto sexual.
La investigación se inició hace poco más de dos años, a partir de la denuncia realizada por la familia de una niña de 7 años que entonces cursaba tercer grado en la escuela Monseñor Carlos Macagno de la ciudad de Santa Fe.
Según la acusación sostenida por el Ministerio Público de la Acusación, el hecho investigado ocurrió durante la tarde del 19 de abril de 2024, cuando el involucrado cumplía funciones como portero de la institución educativa.
La hipótesis fiscal sostiene que la alumna salió del aula para dirigirse al baño y le pidió papel higiénico al empleado. En ese contexto, el hombre le habría propuesto participar de un juego una vez que terminara.
La atribución delictiva señala que posteriormente la invitó a ingresar a un pequeño cuarto utilizado como depósito de elementos de limpieza, donde se habría producido el episodio denunciado.
Siempre de acuerdo con la acusación, la niña abandonó el lugar a los pocos minutos y regresó a clases. Una docente la observó poco después caminando hacia el aula con un chupetín en la mano, una circunstancia que posteriormente fue incorporada a la investigación.
Esa misma noche la menor relató lo ocurrido a integrantes de su familia, quienes la trasladaron al Hospital de Niños. A partir de allí se activaron los protocolos previstos para este tipo de situaciones y se dio intervención a las autoridades judiciales.
La investigación fue impulsada inicialmente por la fiscal Alejandra Del Río Ayala y contó con la intervención de la Agencia de Trata de Personas Región 1.
Entre las medidas ordenadas durante la pesquisa se incorporaron registros de las cámaras de seguridad de la escuela, aportados por autoridades y personal del establecimiento. Según sostuvo la fiscalía durante el avance del expediente, esas imágenes permitieron corroborar distintos movimientos descritos por la niña.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, los registros mostraron a la alumna dirigirse al baño, solicitar papel higiénico, ingresar al pequeño depósito y luego volver a encontrarse con el portero. También quedó documentado un cruce con una docente, quien recordó que la niña le comentó que el empleado le había entregado un chupetín.
La menor también brindó testimonio en dos entrevistas realizadas mediante el sistema de cámara Gesell, elementos que forman parte del conjunto probatorio debatido en el juicio.
El imputado fue detenido el 30 de mayo de 2024 por personal de la Policía de Investigaciones en una vivienda ubicada sobre calle Zavalía al 700 de la capital provincial.
Dos días después, el juez José Luis García Troiano dispuso su prisión preventiva en el marco de una investigación por abuso sexual con acceso carnal calificado por ser el hombre investigado encargado de la educación de la víctima.
La causa continuó su trámite hasta llegar a la audiencia preliminar realizada el 16 de septiembre de 2025 ante el juez Leandro Lazzarini. En aquella oportunidad fueron admitidas las acusaciones formuladas por la fiscal Moser Ferro y por los representantes de la querella, quienes solicitaron penas de 15 y 18 años de prisión respectivamente.
La defensa, que entonces estaba a cargo de otro profesional, cuestionó la suficiencia de la prueba reunida durante la investigación y sostuvo que no existían elementos para llevar el caso a juicio. Sin embargo, el magistrado resolvió la apertura del debate oral.
Tras más de dos años de trámite judicial, el proceso se acerca ahora a su desenlace. Concluidos los alegatos, será el juez Aguirre quien deberá determinar el martes si la prueba producida durante el debate iniciado el martes pasado resulta suficiente para acreditar los hechos atribuidos al acusado o no.




