La hipertensión arterial y la inflamación crónica son dos de los mayores desafíos actuales para la salud cardiovascular. Un nuevo estudio realizado en Argentina, denominado OMECARDIO, comprobó que la suplementación con ácidos grasos omega-3 puede convertirse en una herramienta complementaria clave para mejorar la calidad de vida de millones de personas en riesgo.




































