El automovilismo tiene historias que comienzan mucho antes de que un piloto se coloque el casco y se acomode en la butaca de un auto de competición.
Con apenas 19 años, el paranaense Ignacio Sachs afronta su primera temporada completa en la Fórmula 2 Argentina. Integra el equipo Gabriel Werner Competición, suma experiencia y resultados en una categoría de monopostos que supera los 200 km/h. Detrás de cada carrera hay una historia de esfuerzo familiar, pasión y un objetivo claro: seguir creciendo y encontrar el respaldo necesario para completar todo el calendario nacional.

El automovilismo tiene historias que comienzan mucho antes de que un piloto se coloque el casco y se acomode en la butaca de un auto de competición.
Algunas nacen en los autódromos, otras en los talleres y muchas, como la de Ignacio Sachs, comienzan casi de casualidad, con una vuelta en un karting de alquiler que termina despertando una pasión capaz de transformar el rumbo de una vida.
Nacho tiene 19 años, es paranaense y actualmente transita uno de los desafíos más importantes de su corta carrera deportiva: su primera temporada completa en la Fórmula 2 Argentina.
Lo hace integrando el equipo Gabriel Werner Competición, una estructura con una reconocida trayectoria en el automovilismo nacional, y con la ilusión intacta de consolidarse entre los jóvenes pilotos que buscan abrirse camino en las categorías de monopostos.
El desafío es grande. La categoría exige velocidad, concentración, preparación y experiencia. Los autos pueden superar los 200 kilómetros por hora y cada vuelta representa una nueva oportunidad para aprender. Para Sachs, cada competencia también es parte de un proceso de crecimiento que recién comienza.
Pero detrás del piloto existe una familia que acompaña cada paso y que conoce de cerca el esfuerzo que implica sostener una carrera deportiva de estas características.
La historia de Nacho con los motores tiene un antecedente particular. Su abuelo materno siempre tuvo la intención de acercarlo al mundo del automovilismo.
Cuando era chico, entre los 5 y los 9 años, aparecía la posibilidad de que comenzara a correr, aunque en aquel momento sus padres no conocían demasiado el ambiente y tampoco estaban dadas las condiciones económicas para emprender ese camino.
El tiempo pasó y aquella idea quedó guardada hasta que unas vacaciones familiares terminaron cambiándolo todo.
Le contó a El Litoral: “Yo soy Nacho Sachs. Mi abuelo me quería hacer correr de chico, entre los 5 y 9 años, aunque mis viejos no sabían cómo era la onda y tampoco teníamos el presupuesto”, cuenta el joven piloto.
El momento decisivo llegó durante unas vacaciones en San Rafael. Allí, casi como una actividad familiar más, Nacho se subió a un karting de alquiler. Tenía alrededor de 14 años. Aquella experiencia fue suficiente para descubrir que la velocidad podía convertirse en una pasión.
“Corrimos en el karting de alquiler y me encantó”, recuerda.
A partir de ese momento comenzó una nueva etapa. A los 15 años inició formalmente su carrera deportiva en el karting, acompañado por el equipo MP Racing, de Martín Palavecino.
Comenzaron así los primeros kilómetros, las primeras carreras, los aprendizajes y también los resultados. Durante tres años compitió en karting, entre los 15 y los 18 años, construyendo una base deportiva que hoy le permite afrontar el salto a los monopostos.
En ese recorrido llegaron buenas actuaciones, podios, triunfos y reconocimientos. Pero también hubo momentos difíciles que pusieron a prueba su fortaleza.
Uno de ellos ocurrió cuando tenía 18 años y sufrió un accidente muy fuerte. La situación lo obligó a permanecer dos meses fuera de las pistas.
Fue un golpe importante, no solamente desde lo físico sino también desde lo emocional, porque cualquier piloto sabe que después de un accidente de esas características volver a subirse al auto requiere valentía y confianza.
“Tuve un accidente muy fuerte que gracias a Dios puedo contarlo, el cual me dejó afuera dos meses y volví ganando la carrera en lluvia en ese mismo lugar”, relata.
Ese regreso terminó siendo otra muestra de su carácter. El automovilismo, como la vida, también enseña a levantarse después de los momentos complicados.
A fines de aquella temporada llegó la decisión de dar un paso más. Sachs y su familia comenzaron a evaluar seriamente el salto a la Fórmula y aparecieron las primeras pruebas con Gabriel Werner Competición.
El objetivo era conocer el auto, adaptarse a una nueva conducción y comenzar a transitar un mundo completamente diferente al del karting.
“Decidimos retomar las pruebas de Fórmula con el Gabriel Werner Competición. Hicimos una en enero para así hacer el debut en la fecha coronación de TC en La Plata”, explica.
Aquella experiencia significó el comienzo de una nueva etapa. Ahora, con 19 años, Nacho afronta su primera temporada completa en la Fórmula 2 Argentina.
La adaptación no es sencilla. Los demás pilotos acumulan muchas más vueltas, carreras y kilómetros de experiencia en monopostos.
Cada competencia representa un aprendizaje diferente: conocer los circuitos, trabajar con el equipo, interpretar el comportamiento del auto, administrar los neumáticos, comprender las estrategias y, sobre todo, encontrar progresivamente los límites.
Sin embargo, el joven entrerriano viene demostrando que puede estar a la altura.
“Ahora, con 19 años, estoy haciendo mi primer año de experiencia en la Fórmula, creciendo rápido y obteniendo muy buenos resultados, también sabiendo que todos los demás chicos tienen muchas más vueltas que yo”, destaca.
La frase resume perfectamente el presente de Sachs. No pretende saltear etapas. Sabe que necesita acumular experiencia y kilómetros, pero también entiende que cada resultado positivo fortalece la confianza y demuestra que el camino elegido es el correcto.
El automovilismo argentino es altamente competitivo y llegar a una categoría nacional representa un logro importante. Mantenerse y progresar, en cambio, requiere un esfuerzo todavía mayor.
En ese contexto aparece una parte fundamental de esta historia: el acompañamiento familiar.
Roberto, su papá y su mamá son pilares permanentes de este proyecto. Junto a ellos, el abuelo materno continúa siendo una figura central. Fue quien, desde aquellos primeros años, alentó la posibilidad de que Nacho se acercara al automovilismo y hoy sigue apostando fuertemente por su crecimiento.
La familia acompaña, trabaja, organiza y realiza esfuerzos permanentes para que el joven pueda continuar compitiendo. No se trata solamente de estar presente el día de la carrera.
Detrás de cada fecha existe una estructura económica y humana que debe sostener viajes, pruebas, mantenimiento, inscripción, equipamiento y todos los elementos que requiere un piloto para competir en el ámbito nacional.
Y allí aparece uno de los principales desafíos del presente.
La situación económica condiciona fuertemente a los deportistas y el automovilismo no escapa a esa realidad. Competir en una categoría nacional requiere recursos importantes y, aunque el acompañamiento familiar resulta fundamental, llega un punto en el que es indispensable sumar nuevos apoyos.
Nacho busca sponsors que puedan acompañarlo en este camino.
La llegada de empresas, comercios y emprendimientos que quieran apostar por su proyecto deportivo puede marcar una diferencia sustancial para que pueda completar el calendario y continuar acumulando experiencia dentro de la Fórmula 2 Argentina.
El piloto sabe que cada apoyo recibido no solamente representa una ayuda económica. También significa confianza en un proyecto, en un deportista y en un joven que está construyendo su carrera desde abajo.
Por eso, la búsqueda de sponsors ocupa hoy un lugar central. Nacho y su familia trabajan para generar nuevos vínculos y encontrar aliados que permitan sostener este sueño deportivo.
A los 19 años, Sachs tiene por delante mucho camino. El objetivo inmediato es consolidarse, sumar kilómetros y seguir aprendiendo. Pero también existe una mirada más amplia: crecer dentro del automovilismo nacional y, con el tiempo, poder abrir nuevas puertas.
Su historia tiene los ingredientes de esas carreras que comienzan con una ilusión y se construyen vuelta tras vuelta. No hubo una tradición familiar vinculada directamente al automovilismo, pero sí existió una persona que sembró la inquietud: su abuelo.
Después llegó aquel karting de alquiler en San Rafael, la primera carrera a los 15 años, los podios, las victorias, los momentos difíciles, el accidente, el regreso y finalmente el salto a la Fórmula.
Hoy el apellido Sachs empieza a hacerse conocido entre los protagonistas jóvenes de los monopostos argentinos.
Cada fecha es una nueva oportunidad. Cada entrenamiento, una clase. Cada carrera, una experiencia que se suma a un proyecto que todavía está en plena construcción.
Y mientras el motor se enciende, el equipo trabaja y las luces del semáforo anuncian que llega el momento de acelerar, Nacho sabe que no corre solamente por un resultado.
Corre por un sueño. Corre por una familia que lo acompaña. Corre por quienes creyeron en él desde el primer día. Y corre también para demostrar que desde Paraná se puede construir un camino hacia el automovilismo nacional.
El próximo 23 de agosto, el automovilismo nacional tendrá una cita especial en Paraná. El autódromo de la capital entrerriana recibirá al TC, TC Pista y Fórmula 2, una jornada que permitirá al público disfrutar de distintas categorías y, al mismo tiempo, acompañar de cerca a los pilotos de la región.
Para Nacho Sachs será una oportunidad especial: correr en su provincia, cerca de su gente, su familia y todos aquellos que acompañan su crecimiento.
El joven piloto invita a todos los aficionados al automovilismo a acercarse al autódromo y vivir una jornada que tendrá velocidad, adrenalina y el sonido inconfundible de los motores.
Para quienes quieran conocer más sobre su proyecto, acompañarlo o establecer contacto con vistas a posibles sponsoreos, Nacho comparte sus redes sociales a través de @nachosachs.
A los 19 años, el camino recién comienza. La Fórmula 2 es hoy su escuela, el equipo Gabriel Werner Competición su estructura y la familia su sostén. El futuro, como en toda carrera, todavía está por escribirse.
Pero hay algo que ya está claro: Ignacio Sachs encontró su lugar entre el ruido de los motores y quiere seguir acelerando.





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