Desafiaron el calor, arrasaron con toda bebida fresca que encontraron al paso, siguieron cantando por la selección como lo hicieron durante toda la semana y miles y miles que llegaron en los últimos días con el propósito de estar atentos a la compra de alguna entrada en la reventa, no dejaron de ir al estadio a luchar contra ese calor agobiante, la amenaza de lluvia y también los precios obscenos que se pedían por un ticket.



































