Respecto del sector agropecuario —que, junto con el financiero y el energético, es uno de los pocos que muestra mejoras en la actividad—, Javier Rodríguez señaló que, si bien crecieron los volúmenes de producción, los productores enfrentan aumentos de costos que afectan fuertemente la rentabilidad. También advirtió sobre la reprimarización y el avance de la lógica financiera en la economía, y comparó el comportamiento económico argentino con una “k” minúscula: una línea más pequeña que crece y otra más grande que cae, en representación del 80% de las actividades. “Una macroeconomía donde a la mayoría le va mal no es una buena macroeconomía”, concluyó.