Ante la insuficiencia de los ingresos laborales, producto de la brecha y la informalidad antes mencionadas, las jefas de hogar deben desplegar estrategias de supervivencia extremas. El 34,4% de los hogares con NNyA de bajos ingresos con jefatura femenina ha tenido que recurrir a préstamos de familiares para llegar a fin de mes, una cifra significativamente mayor al 23,5% registrado en hogares similares liderados por hombres. Incluso la ayuda en especie —comida, ropa o artículos básicos— tiene un marcado sesgo de género. Los hogares con jefatura femenina reciben ayuda proveniente de familiares, vecinos, iglesias o el Gobierno en mayor medida que hombres.