Desde 2008, cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial del Lavado de Manos, un recordatorio de la importancia crucial de esta práctica sencilla para la salud pública. Lavarse las manos con agua y jabón es un gesto fundamental para prevenir enfermedades infecciosas que afectan especialmente a los niños, como la diarrea, la neumonía y la desnutrición.


































