Irán afirmó este lunes que no está dispuesto a iniciar negociaciones mientras continúen los ataques militares que, según sostiene, están siendo llevados adelante por Estados Unidos e Israel.
El gobierno iraní aseguró que no participará en negociaciones mientras persistan los ataques que atribuye a Estados Unidos e Israel. Las declaraciones se producen en medio de una nueva escalada militar y tensiones diplomáticas que involucran también a países vecino

Irán afirmó este lunes que no está dispuesto a iniciar negociaciones mientras continúen los ataques militares que, según sostiene, están siendo llevados adelante por Estados Unidos e Israel.
La declaración fue realizada por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente tras una serie de operaciones militares y advertencias cruzadas entre distintos actores de la región.
Baghaei sostuvo que el actual escenario militar impide avanzar en cualquier tipo de diálogo político o diplomático. Según explicó, el gobierno iraní considera que las condiciones para una negociación solo podrían existir si cesan las acciones militares.
“Mientras continúe la agresión militar, hay poco espacio para hablar de cualquier cosa que no sea una respuesta decisiva”, afirmó el portavoz durante una conferencia de prensa en Teherán.
Las declaraciones se producen luego de una serie de ataques registrados el domingo contra objetivos vinculados al sector energético en la capital iraní. Entre ellos se encuentra un incendio en un depósito de petróleo en el área de Shahran, en Teherán, que se desató tras operaciones atribuidas a fuerzas estadounidenses e israelíes.
Las autoridades iraníes denunciaron que esas acciones forman parte de una ofensiva más amplia contra el país y sostuvieron que responderán en defensa de su territorio. Sin embargo, al mismo tiempo remarcaron que la prioridad es alcanzar un cese definitivo de las hostilidades.
En ese sentido, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, recordó que Teherán había aceptado en el pasado un alto el fuego para poner fin a un conflicto de 12 días ocurrido en junio del año anterior. Según el canciller, la experiencia de ese acuerdo demuestra que la única salida viable es un compromiso duradero que garantice el fin de la guerra.
“En aquella ocasión aceptamos un alto el fuego para detener la confrontación, pero esta vez es necesario un final permanente del conflicto”, indicó el funcionario en declaraciones difundidas por medios estatales.
Las autoridades iraníes sostienen que cualquier intento de diálogo deberá estar acompañado por un cese de los ataques y garantías de estabilidad en la región. En caso contrario, señalan que la prioridad seguirá siendo la defensa del país.
Las tensiones diplomáticas también se intensificaron luego de declaraciones realizadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió que el mapa de Irán podría cambiar como resultado del conflicto.
Consultado recientemente sobre el posible impacto territorial de la guerra, Trump respondió que no podía asegurar que las fronteras del país se mantendrían sin modificaciones. “Probablemente no”, dijo al referirse a esa posibilidad.
Las palabras del mandatario estadounidense generaron una respuesta inmediata desde Teherán. El portavoz Baghaei cuestionó esas afirmaciones y sostuvo que el gobierno estadounidense trata los asuntos internacionales como si se tratara de negociaciones comerciales.
“El presidente de Estados Unidos y otros han hecho declaraciones sobre muchas partes del mundo —desde Canadá hasta otros países— como si todo el planeta fuera un terreno inmobiliario privilegiado y los gobiernos meras agencias inmobiliarias”, afirmó.
El funcionario iraní también remarcó el valor simbólico que tiene la integridad territorial para la población del país. Según señaló, las fronteras de Irán representan un elemento central de la identidad nacional.
“Para el pueblo de Irán, el mapa del país representa todo de lo que cada iraní se enorgullece y por lo que está dispuesto a sacrificar su vida para protegerlo”, añadió.
En paralelo a la disputa con Estados Unidos, el gobierno iraní buscó aclarar su posición respecto de algunos países vecinos que se vieron involucrados indirectamente en la tensión militar.
Baghaei aseguró que Irán no lanzó misiles hacia Turquía ni hacia Azerbaiyán, dos países limítrofes que en los últimos días aparecieron mencionados en reportes militares. La aclaración surgió luego de que fuerzas estadounidenses informaran que habían derribado un presunto misil iraní que se dirigía hacia el espacio aéreo turco.
El portavoz iraní negó esa versión y sostuvo que la estrategia de defensa del país no está dirigida contra los Estados de la región.
“Nuestra defensa del país no debe bajo ninguna circunstancia interpretarse como hostilidad hacia países vecinos o regionales”, afirmó.
En esa misma línea, el presidente iraní Masoud Pezeshkian mantuvo el domingo una conversación con su par de Azerbaiyán, Ilham Aliyev. Según informó la cancillería iraní, durante ese contacto el mandatario aseguró que no se habían llevado a cabo acciones militares ilegales contra el territorio azerbaiyano.
Las autoridades de Azerbaiyán, sin embargo, señalaron el fin de semana que habían frustrado varios intentos de sabotaje que, según denunciaron, habrían sido planificados por miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. Entre esos presuntos planes figuraba un ataque contra un oleoducto estratégico que atraviesa el país.
Ese señalamiento incrementó la preocupación sobre una posible expansión del conflicto hacia otras zonas del Cáucaso y del Medio Oriente, donde existen importantes rutas energéticas y una compleja red de alianzas políticas y militares.




