Yo pensaba igual que vos, igual que todos, pero la vida me ofreció un puñado de historias, historias inexplicables, místicas, que lograron cambiar mi mirada. Las escribo dispuesto a compartirlas y solo eso; sin ánimo de persuadir a nadie, pero convencido de que hay una parte de cada uno de nosotros que siempre supo la verdad… y espera.
































