Hay una forma de entender la vida que, a veces, se encarna en once camisetas albicelestes corriendo tras una pelota. No se trata solo de táctica, ni de pizarras, ni de los nombres que habitan el Olimpo del fútbol. Se trata de algo más profundo, algo que no se compra en ningún mercado de pases y que no se enseña en ninguna escuela de entrenadores. Es, lisa y llanamente, la voluntad de ser.





































