El martes dio inicio la etapa del repechaje, un momento único en la temporada: por primera vez, el formato abrió la puerta a una extraña combinación de viejos conocidos y caras nuevas.
El regreso de viejos rivales, el debut de nuevas figuras y un desafío con reglas que permitían a algunos participantes probar y a otros observar el plato que debían replicar. marcaron la noche del certamen.

El martes dio inicio la etapa del repechaje, un momento único en la temporada: por primera vez, el formato abrió la puerta a una extraña combinación de viejos conocidos y caras nuevas.
La segunda noche, la consigna exigió replicar un plato en 60 minutos, en la cual algunos participantes tenían permitido reconocerlo usando solo la vista o el gusto, con un beneficio que rompió la regla.
En esta oportunidad y gracias a haber ganado el beneficio, Ariel Puchetta tuvo acceso total: pudo mirar, oler, probar y tocar cada componente del plato. Los demás quedaron limitados a una sola percepción. Luis Ventura se resignó a observarlo desde lejos, sin probar bocado; Esteban Mirol se aferró a las sensaciones que le permitieron sus ojos vendados, adivinando ingredientes solo por el tacto y el aroma.
La diferencia no tardó en notarse. Cuando los tres jueces, Donato de Santis, Damián Betular y Germán Martitegui, degustaron los platos, la balanza se inclinó. Puchetta subió al balcón, el único que lo logró esa noche, aislado arriba de todos, mientras Rusherking fue el segundo mejor, pero sin recompensa.
En la sala, la ansiedad se convirtió en espera. Julia Calvo, Esther Goris y Evelyn Botto escucharon sus nombres y supieron que tendrían una noche más para intentarlo. No hubo celebraciones estridentes, solo un suspiro compartido.
El momento más áspero llegó con la última convocatoria. Donato pidió que pasaran al frente a Walas, Esteban Mirol y Luis Ventura: los autores de los platos menos logrados de la jornada. Tres delantales negros, tres miradas al piso. Al rockero le anunciaron que seguía; su alivio fue discreto, apenas un gesto.
La sentencia final cayó, inesperada. “Quien abandona las cocinas, ahora sí para siempre, es… no, son los dos”, repitió Donato, mientras la cámara captaba el desconcierto en las caras de Ventura y Mirol.
El presidente de APTRA, con la voz algo áspera, agradeció el repechaje. Dijo haber aprendido “un poco más” en esta nueva oportunidad y, sin dramatismo, aceptó que “estuvo bien eliminado”.
En tanto, el primer día del repechaje, Emilia Attias y Sofía Martínez logró salvarse de la eliminación. “La pareja que mejor cocinó en la noche. Ambas no tendrán que estar presentes en el próximo programa”, anunció el jurado. Un respiro para dos..




