En la mañana del jueves, en una cama del Cullen, se apagó la vida de Nicolás Tolón, 28 años, un hombre que el día anterior había quedado atrapado en un infierno de fuego y humo dentro de la casilla precaria donde vivía, a metros del Parque del Sur. Su cuerpo no resistió las quemaduras: un 80 por ciento de la superficie estaba carbonizada.





































