Sentir sed es una respuesta normal del organismo. Es la forma en que el cuerpo señala que necesita incorporar líquidos y puede aparecer después de hacer actividad física, transpirar mucho, atravesar un cuadro de fiebre, vómitos o diarrea, o simplemente después de consumir alimentos muy salados. En esas situaciones, beber líquidos suele ayudar a recuperar el equilibrio.

































