La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana y modifica, a una velocidad difícil de dimensionar, las formas de trabajar, estudiar, comunicarse, informarse y tomar decisiones. En ese escenario, la Iglesia santafesina propone abrir un espacio de discusión que no se limite a las posibilidades técnicas de estas herramientas, sino que coloque en el centro una pregunta de carácter social: qué lugar ocupa la persona humana en medio de la transformación tecnológica.






































