McLaren llegará al Templo de la Velocidad con dos victorias consecutivas, pero también con la certeza de que Monza cambia las reglas del juego. Lo que funcionó en Hungría y Países Bajos no garantiza el mismo resultado en el circuito italiano, donde las largas rectas, las frenadas violentas y la necesidad de reducir la resistencia al avance obligan a preparar un auto diferente.




































