La caída de los ingresos dejó de ser un problema coyuntural derivado de las medidas de ajuste aplicadas para estabilizar la economía. Lejos de dar paso al crecimiento y a una recuperación del poder adquisitivo, se convirtió en un problema estructural que generó un desequilibrio macroeconómico al que el Gobierno insiste en restar importancia como es el sobreendeudamiento de las familias argentinas.





































