"Es mucho más seguro ser temido que amado, cuando se ha de renunciar a una de las dos cosas". La máxima de Nicolás Maquiavelo resuena en la recta final de las elecciones presidenciales brasileñas del próximo domingo, 4 de octubre. En un país polarizado, el poder se disputa con emociones, redes y las últimas cartas de una campaña que puede definir el rumbo de América Latina.





































