Hoy cociné guiso. Uno de verdad. Con tiempo, con cebolla rehogada hasta que se vuelve dulce, con carne buena, de esa que se corta sola, y papas firmes que no se deshacen. Le puse lo mejor que tenía. No solo ingredientes: también silencios, gestos heredados, y una canción suave que apenas sonaba de fondo. Me gusta cocinar guisos. Tal vez porque al revolver la olla, el pasado sube como vapor.
Y ese vapor me envuelve, me vuelve a llevar a la esquina, pero también me devuelve al presente, donde ya no tiemblo de frío sino de emoción. Mi hija se sentó a la mesa, con su servilleta prolija y la carita curiosa. Ella no sabe lo que sé yo.
No conoce el hambre verdadero, ese que tiene nombre propio y camina descalza. Pero tiene la sensibilidad limpia, y cuando la cuchara tocó su boca, me miró con esos ojos grandes que lo preguntan todo sin hablar.
- ¿Por qué te gusta tanto el guiso, papá?
No supe qué decirle al instante. Me mordí un poco la lengua, como quien guarda algo muy valioso. Pensé en contarle la historia de la esquina, de la mujer del delantal, del tarrito de yogur… Pero no. No era el momento para contarle todo. Ya lo haré, algún día. Cuando sea más grande. Cuando entienda que una palabra puede tener hambre adentro. Solo le respondí:
- Porque el guiso me enseñó que hay cosas que llenan más que el estómago, hija.
- ¿Cómo qué? - me dijo, sonriendo.
- Como compartir, como recordar, como estar juntos.
- ¿Y eso está en el guiso?
- Sí (le dije, sirviéndole otra cucharada), está escondido ahí adentro, como un secreto tibio.
Ella rió. Y esa risa fue mi epílogo. Mientras comíamos, pensé que, tal vez sin saberlo, le estaba dejando un legado. Una olla de guiso como testamento.
Un sabor que algún día también la hará llorar sin entender por qué. Y tal vez, cuando eso pase, mi hija descubra que su padre no cocinaba por gusto. Sino por memoria.
Esta es la tercera y última parte del ciclo titulado "Guiso recuerdo". Las dos entregas anteriores fueron publicadas por El Litoral en sus ediciones del 15 de julio de 2025 y 3 de enero de 2026, respectivamente.