“Siempre quiero a un Unión que compita para arriba. El país está complicado y sé que el club también está complicado. Yo no me puedo poner en la billetera del club y pedir. Sé que Unión tiene mucho dinero por cobrar, pero que no se cobra. Llevo 254 partidos en Unión, la gente me conoce y yo los conozco. Ahora hay que pensar, hacer una autocrítica, mirar para adentro y reconocer los errores que pude haber cometido”, dijo Leo Madelón el viernes pasado en Rosario, todavía con el dolor de la eliminación muy fresco y a flor de piel. El fue responsable de que la gente se ilusione y, como habitualmente ocurre en el fútbol, cuando esa ilusión se desvanece con la derrota, llega inevitablemente la frustración por haberse quedado en el camino.

































