En 1940, con motivo de la realización en esta ciudad del III Congreso Eucarístico Nacional, Francisco Marinaro, pinceles en mano, se sumó a la celebración de la Iglesia Católica con su pintura "Apoteosis de la Eucaristía en el cielo", desplegada en el ábside de la capilla del Colegio San José de Adoratrices.



































