Cuando agoniza el mes de agosto, sanmartiniano por antonomasia, acaba de ser talado en nuestra ciudad un árbol de gran porte que, en 1946, fue plantado como retoño del Pino de San Lorenzo en el jardín delantero de la entonces Escuela Luis Pasteur, a metros de la esquina que forman bulevar Gálvez y calle Lavalle.



































