Al arribar a ciertas instancias de la vida, esas que hacen sentir su gravedad, deviene indispensable detenerse y buscar un lugar apartado. No es una renuncia, sino que se trata de abrir un paréntesis, recostarse a un lado del camino para saber dónde se está. Diversos motivos pueden dar lugar a esta situación, aunque a todos los une la necesidad de asumir a consciencia lo vivido hasta ese momento.

































