Ocurre con poca frecuencia que un frontón sea declarado de interés histórico por el Concejo de Santa Fe. Pero también ocurre que ese lugar rectangular, con el “frontis” como meta total y definitiva, donde desde hace décadas y décadas gentes de todas las edades se ponen a pegarle a la pelotita contra esa pared del fondo, haya sido un mojón para el deporte local.

































