Los primeros entrenamientos del fin de semana mostraron un desgaste ligeramente superior al previsto en los compuestos más blandos. Sin embargo, ese comportamiento estuvo condicionado por una pista que todavía ofrecía poco nivel de adherencia tras las lluvias registradas durante la noche, además de las elevadas temperaturas del asfalto, que alcanzaron los 43°C en la primera práctica y descendieron a 37°C en la segunda.



































