Hay una imagen fuerte de la cultura occidental que tiene ya muchos siglos, es la del lobo como amenaza. Un animal que acecha, devora a los chicos desobedientes, asusta a los más valerosos y encarna el peligro en estado puro.
"El lobo en calzoncillos", editado ahora en Argentina por Libros del Zorzal, convierte al monstruo mítico de los cuentos en una figura absurda y a la vez entrañable. El objetivo es hablar del efecto nocivo de los rumores infundados y la exclusión.

Hay una imagen fuerte de la cultura occidental que tiene ya muchos siglos, es la del lobo como amenaza. Un animal que acecha, devora a los chicos desobedientes, asusta a los más valerosos y encarna el peligro en estado puro.
Caperucita, los tres chanchitos, el pastor mentiroso, algún cuento de Saki. La figura está tan prendida en el imaginario colectivo que se volvió casi un “molde” que los chicos aprenden antes de saber leer.
En esta parte del mundo, tiene otro nombre: lobizón. Una criatura de la mitología guaraní que vaga por el campo a medianoche y aterroriza a quien se le cruce. Su leyenda recorre el chamamé y la payada del litoral, y "aterra" con igual fuerza en Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Santa Fe.
Incluso hay una obra de teatro llamada "Lobizón vs. Llorona", generada por el grupo santafesino Hijos de la Pavota hace unos años. Es muy divertida y demuestra hasta qué punto está arraigado ese personaje de leyenda.
Lobo europeo o lobizón argentino, la lógica es la misma, algo ahí afuera acecha, y conviene tenerle miedo. "El lobo en calzoncillos", editado ahora en Argentina por Libros del Zorzal con tapa dura, llega para romper ese molde con humor.
El libro fue creado por Wilfrid Lupano y Mayana Itoïz, y se convirtió en un fenómeno de ventas en Francia.
Lupano es uno de los guionistas de cómic más importantes del mercado francés. Itoïz, por su parte, es una de las ilustradoras de libros infantiles y juveniles más reconocidas del país, con trabajos para todos los grandes sellos.
Después del éxito entre el público adulto con sus cómics, ambos decidieron trasladar su talento al álbum ilustrado para la infancia.
La historia transcurre en un bosque donde el terror al lobo estructura la vida de la comunidad. Se venden trampas antilobo, hay clases de karate antilobo, una brigada antilobo patrulla las zonas de riesgo.
Los animales desaparecen y, claro, todo el mundo señala al mismo culpable. El miedo, en este bosque, es industria. Hasta que el lobo aparece y lleva calzoncillos.
La pregunta que organiza el libro (¿se puede ser malvado en calzoncillos?) abre una fisura en la certeza. Y por ahí entra todo lo demás: la duda, la empatía, el pensamiento crítico.
Con muy poco texto y mucha imagen, los autores construyen una arquitectura que opera en dos registros: el humor absurdo que engancha a los más chicos y la crítica social que invita a los adultos a inclinarse sobre las páginas y pensar.
El núcleo del libro es un mecanismo conocido, la comunidad que "construye" un enemigo para no ver lo que en verdad amenaza. El libro critica los rumores sin fundamento que derivan en la exclusión, el juicio sin pruebas y la comodidad de tener un culpable a mano.
Para trabajar en casa o en el aula, el libro habilita conversaciones sobre la mentira y los rumores, sobre juzgar sin conocer, sobre los prejuicios y sobre cómo la ayuda mutua puede transformar una comunidad.
Libros del Zorzal publica varios títulos de la serie, lo que convierte esta edición local en una apuesta de largo aliento, que seguirá seduciendo a los lectores por mucho tiempo.