Para muchas personas, el día comienza incluso antes de levantarse de la cama. Suena la alarma, se abre un ojo, se estira la mano y aparece el celular. En pocos segundos llegan los primeros estímulos: mensajes pendientes, notificaciones, correos, redes sociales, noticias y videos. El gesto parece automático, pero detrás de esa conducta hay mecanismos relacionados con la recompensa, la atención y el hábito.



































