Para muchas personas, el celular es lo último que miran antes de dormir y lo primero que buscan al despertarse. Queda cargando sobre la mesa de luz, debajo de la almohada o a pocos centímetros de la cama, listo para recibir un mensaje, una llamada o una notificación. Pero ¿tenerlo tan cerca realmente afecta el sueño?


































