El domingo puede ser una buena oportunidad para preparar algo casero para la merienda y salir de las opciones habituales.
Las clásicas pepas con dulce de membrillo son una opción sencilla y económica para preparar en casa este domingo. Con pocos ingredientes y una cocción rápida, se pueden tener listas para acompañar el mate, el café o el té.

El domingo puede ser una buena oportunidad para preparar algo casero para la merienda y salir de las opciones habituales.
Las pepas de membrillo son una de esas recetas que forman parte de las mesas argentinas y que no requieren demasiados ingredientes ni conocimientos de pastelería.
La preparación es simple: una masa suave, un centro de dulce de membrillo y unos minutos de horno. El resultado son pequeñas galletitas tiernas, ideales para compartir en familia durante la tarde.
Además, se pueden preparar varias unidades de una sola vez y conservarlas en un recipiente hermético para tener algo dulce durante los días siguientes.
Para preparar aproximadamente 20 pepas, se necesitan:
100 gramos de manteca.
100 gramos de azúcar.
1 huevo.
1 cucharadita de esencia de vainilla.
Ralladura de medio limón.
200 gramos de harina leudante.
Una pizca de sal.
200 gramos de dulce de membrillo.
2 cucharadas de agua.
La manteca debe estar blanda, pero no derretida. Si se sacó directamente de la heladera, se puede dejar unos minutos a temperatura ambiente antes de comenzar.
Para quienes prefieren otro relleno, el membrillo puede reemplazarse por dulce de batata, aunque la versión tradicional suele prepararse con membrillo.
Primero, colocar la manteca blanda y el azúcar en un recipiente. Mezclar con una cuchara, espátula o batidor manual hasta conseguir una preparación cremosa.
Agregar el huevo, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Integrar bien todos los ingredientes.
Luego incorporar la harina leudante y una pizca de sal. Mezclar hasta que la masa comience a formarse.
Cuando los ingredientes estén unidos, trabajar la preparación apenas con las manos hasta conseguir un bollo suave. No es necesario amasar demasiado. De hecho, trabajarla en exceso puede hacer que las pepas queden duras después de la cocción.
Cubrir el recipiente y llevar la masa a la heladera durante aproximadamente 20 a 30 minutos. Este paso ayudará a que sea más fácil formar las galletitas.
Mientras la masa descansa, preparar el dulce de membrillo.
Cortar el membrillo en pequeños trozos y colocarlo en una cacerola junto con dos cucharadas de agua. Llevar a fuego bajo y revolver hasta que el dulce se ablande y pueda aplastarse fácilmente con una cuchara.
La idea es conseguir una especie de pasta espesa. Retirar del fuego y dejar enfriar.
Precalentar el horno a 180 °C.
Retirar la masa de la heladera y dividirla en pequeñas porciones. Formar bolitas con las manos y colocarlas sobre una placa para horno previamente enmantecada o cubierta con papel manteca.
Dejar algunos centímetros de separación entre cada una.
Con el pulgar o con la parte posterior de una cuchara pequeña, realizar un hueco en el centro de cada bolita. No hay que presionar hasta llegar a la base: simplemente formar un espacio suficiente para colocar el dulce.
Rellenar cada pepa con una pequeña cantidad de membrillo.
Llevar la placa al horno y cocinar durante aproximadamente 12 a 15 minutos.
Las pepas deben quedar apenas doradas en los bordes, pero no demasiado oscuras. Al retirarlas pueden parecer algo blandas; al enfriarse tomarán una textura más firme.
Dejar reposar unos minutos sobre la placa y luego pasarlas a una rejilla o plato.
El secreto para que queden tiernas
Uno de los puntos importantes de esta receta es no excederse con la cocción. Si las pepas permanecen demasiado tiempo en el horno, la masa puede quedar seca.
También es recomendable no agregar demasiada harina al momento de formar el bollo. La masa debe quedar suave y ligeramente tierna.
Para una versión más aromática, se puede reemplazar parte de la ralladura de limón por ralladura de naranja. También se puede agregar una cucharadita de canela al dulce de membrillo.
Las pepas terminadas se pueden servir a temperatura ambiente junto con el mate, el café o el té. Si sobran, conviene guardarlas en un recipiente hermético una vez que estén completamente frías.
Con una preparación sencilla y económica, esta receta permite transformar una tarde de domingo en Santa Fe en una merienda casera, con un clásico que suele gustar tanto a grandes como a chicos.





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