Cuando terminó el primer tiempo, ya con el partido totalmente definido, lo primero que se nos pasó por la cabeza –a todos- fue saber si el ingreso de Messi le iba a poner la cuota de interés que ya el encuentro, por ese entonces, había perdido por completo. Fue un partido sin ningún tipo de equivalencias. A la pelota la tuvo Argentina durante el 80 por ciento. Con Paredes parado de eje y adueñándose de la pelota posicionado en el campo rival. A él se sumó la trilogía Palacios-Paz-Simeone por el costado derecho, que fue el sector por el que la selección inclinó más el juego.


































