Hay carreras que forman parte del calendario y hay otras que parecen pertenecer a la historia misma de la Fórmula 1. Mónaco es una de ellas. El Gran Premio del Principado no sólo es una de las pruebas más reconocidas del automovilismo mundial, sino también una cita que conserva una identidad propia: glamour, tradición, exigencia extrema y una tensión permanente entre los muros.





































